Noviembre - Diciembre 2023 Edición # 70
Editorial
La Navidad no se celebra igual en cada familia, sino que tiene un sentido diferente. Para algunas la Navidad es el nacimiento del Niño Jesús, en este caso, es importante enseñar a los hijos el significado que la Navidad tiene para ellos, siendo lo principal la celebración de la llegada de Jesús. Alrededor de este sentido gira la celebración, comidas, regalos, etc., y todo ello por un motivo concreto que debe estar presente y no hay que olvidar, LA NATIVIDAD DEL DIOS HECHO HOMBRE.
Para otras familias, la Navidad es la oportunidad de estar reunidos y compartir. Esta oportunidad debe vivirse con prioridad y que los hijos aprendan a vivir la Navidad dando importancia a la familia, a compartir y a desarrollar la ilusión de estar juntos y darse la oportunidad de desarrollar valores que les van a enriquecer como persona. Es importante hacerles vivir la Navidad como la capacidad de colaborar entre todos para crear un escenario bonito y de sacar el tiempo para compartir en familia.
Es un momento especial para analizar todo lo que tienen y lo afortunados que son por tenerlo. Tengan mucho o poco, y no lo digo solo por lo material, deben saber valorarlo y agradecerlo. Si tenemos lo económico, pensar en que hay personas que tienen menos y que inclusive carecen de lo indispensable para vivir dignamente y si tenemos valores, dar gracias al niño del pesebre, por haber tenido la fortuna de que nuestros padres nos educaran para el respeto, la disciplina, la responsabilidad, mientras que otros no tuvieron la oportunidad de tener un hogar donde estos valores se tuvieran en cuenta para la educación y orientación de sus hijos.
Para celebrar, no es necesario hacer planes muy especiales, simplemente se trata de estar juntos sin obligaciones, prisas o responsabilidades; estar con tus seres queridos y darles la máxima atención, afecto y cariño.
<p>Cada Navidad nos da la oportunidad hacer una reflexión de cómo estamos viviendo y proyectar nuevos objetivos, metas e ilusiones.</p>En lo relacionado al 31 de diciembre, la alegría y el clima festivo se entiende mucho más, porque es la inmejorable oportunidad para despedir el año que se va y recibir al que llega.
Por otra parte, el 31 de diciembre, último día del año, es una magnífica oportunidad para hacer balances de las cosas buenas y malas que pasaron en éstos 365 días los objetivos cumplidos y los incumplidos y los cambios que se produjeron en nuestra persona durante esos últimos 365 días, como también los que queremos hacer.