Mayo - Junio 2023 Edición # 66
Editorial
Las anteriores consideraciones nos enfocan en la necesidad de un diálogo para analizar la forma de ver y ejecutar los procesos, y entender la dignidad humana y su calidad de vida como materia cultural y llevar a la práctica una relación COMUNIDAD-INSTITUCIONALIDAD-NORMATIVIDAD.
No basta con gestionar y realizar obras, se requiere un entorno favorable para la movilidad, la circulación y la calidad de vida de los sanluisanos y por ello la exigencia al señor alcalde de dar aplicabilidad a los decretos 010-02-02.02-156 calendado el 28 de abril de 2017 relacionado con el espacio público y 100-16-196 de mayo 12 de 2022 de zona amarilla, que hasta donde sabemos no han sido derogados, pero tampoco se les da cumplimiento. Son normas que se dictan para cumplir con lo ordenado por el legislativo, pero no se hacen seguimientos y controles para que sean aplicadas y cumplidas, lo que genera el caos que estamos viviendo en nuestro parque no solo con el desordenado parqueo de automotores, la movilidad y circulación si no también el exceso de volumen de la música en bares y discotecas. Parece ser que no hay autoridades a quienes competa controlar y vigilar.
Como representante legal de la asociación comunitaria periódico El Arriero, solicito muy encarecidamente al señor alcalde que cumpla con el juramento que hizo al tomar posesión del cargo como alcalde Municipal de San Luis y le cumpla a la comunidad velando por su bien común, su calidad de vida y el bienestar general dando aplicabilidad a las normas que rigen sobre la materia comentada.
Pero…si los entes a quienes corresponde hacer seguimiento al cumplimiento de la norma (Concejo Municipal y Personero Municipal), no actúan ni piden cuentas al ejecutivo ni a quienes compete hacer los controles, es entonces la comunidad que tiene el deber ciudadano y el valor civil para exigir a los entes superiores que se haga seguimiento al cumplimiento de las funciones asignadas a sus representantes en el territorio.
Es de gran importancia, para el pleno control social, la participación activa y mancomunada de: administración municipal, Policía Nacional, Personería municipal, conductores, comercio, medios de comunicación y comunidad en general, solo así, con compromisos reales por parte de la institucionalidad y la comunidad, lograremos llegar a ser un municipio digno de imitar, de visitar y de recomendar.