Enero-Febrero 2022
Editorial
La democracia, es el sistema de gobierno por excelencia. Derivada de los vocablos griegos “demos” (pueblo) y “kratos” (fuerza o poder) EL PODER DEL PUEBLO.
La democracia se ejerce con el voto que es el método para elegir a quienes nos van a representar a nivel nacional. Nuestro deber es votar, pero a conciencia. La responsabilidad con nuestra familia, con nuestro país y con nosotros mismos es votar por quienes creamos que son la mejor opción. Cuando estás solo en el cubículo, nadie va a decirte por quién debes votar. Estas solo con tu conciencia y la satisfacción del deber cumplido. Pero el compromiso de un buen ciudadano no termina con votar, debemos hacer seguimiento a quienes salgan electos para exigir el cumplimiento de las promesas de campaña.
En esta oportunidad debemos tener mucho cuidado en relación a los candidatos al Congreso; Senadores y Representantes a la Cámara, ya que son ellos quienes legislan y aprueban las Leyes y como es obvio, si seguimos eligiendo a los mismos, la corrupción seguirá su curso ya que por más buenas intenciones que el señor presidente tenga para frenar la corrupción, esto nunca se va a dar ya que, él es sólo el ejecutor de las normas que aprueba el Congreso.Debemos descartar candidatos clientelistas, corruptos, que tengan investigaciones o hayan sido objeto de ellas, porque no quiere decir que, porque no hayan sido sancionados, no hayan cometido el ilícito, sino que eso se da porque ellos legislan para protegerse de las sanciones establecidas para la corrupción. Es por eso que nunca pasa en el Congreso una ley contra la corrupción o el control a estos RESPETABLES DIRIGENTES DE NUESTRO PAÍS y cuando se inicia un proceso rara vez prospera ya que normalmente la investigación es cerrada y archivada.
Estamos en plena campaña y es cuando los candidatos llegan a nuestro municipio ofreciendo su gestión para el desarrollo y el progreso del territorio, pero en la realidad, cuando ya son electos y están en el ejercicio de sus funciones, nunca regresan a cumplir con sus promesas; ya no hay abrazos ni atenciones a los electores, siempre su agenda esta copada y no hay tiempo para recibir a quienes en campaña buscaban para saludar, compartir y por supuesto para comprometerlos con el voto a su favor.
Somos nosotros, los ciudadanos, quienes votamos votos, y elegimos los gobernantes y legisladores. No nada nuevo que elijamos a un representante, por su convencedor discurso y sus promesas, que sólo termine siendo otro más en la lista de incompetentes y tiranos. Es pues nuestra obligación conocer mucho del candidato por el que se va a votar; no podemos seguir permitiendo los privilegios con políticos y funcionarios públicos corruptos
Los políticos corruptos son solamente el efecto del problema, pues el fracaso de la democracia está en el mismo pueblo, en las personas con su falta de madurez política y conocimiento de sus candidatos.
Votar es un derecho ciudadano que cobra vida sólo si se ejerce, que para ejercerlo hay que ser responsables, y que sólo saliendo a votar con responsabilidad, no por un almuerzo, un mercado o un tamal, se puede consolidar la democracia
Busquemos candidatos cuya reputación sea buena, que esté rodeado de personas expertas, que trabajan por y para el pueblo, que no adornan sus discursos con palabras detrás de las palabras, esos que hablan con la verdad y sed de justicia.
¡Vamos todos a las urnas este próximo 13 de marzo!