Marzo-Abril 2021
Editorial
El país vive el momento más complicado de la pandemia, en los últimos días los casos han aumentado considerablemente y varias ciudades se encuentran en alerta roja en el sistema hospitalario. En el más reciente reporte del Ministerio de Salud y Protección Social, emitido en la tarde del 4 de mayo, se reporta un total de 2.919.805 a lo largo de toda la pandemia, 2.737.757 recuperados y 75.627 muertes
En San Luis, 24 casos activos, 10 muertes y 333 recuperados… 367 casos confirmados. Adicional a lo anterior, el Plan Nacional de Vacunación avanza de manera lenta y eso también ha complicado todo.
En el artículo publicado en la página web de la Universidad de Cambridge escrito por Ravi Gupta, virólogo y profesor de microbiología de la Universidad de Cambridge dice “Durante algunos años la vida no va a ser la misma y simplemente hay que adaptarse” y en otro aparte del mismo artículo reflexiona diciendo: “Tomará mucho tiempo resolverlo” (https://www.bbc.com/mundo/ noticias-53367946).
Esta pandemia nos obliga a hacer sacrificios y buscar soluciones que no afecten el bienestar de unos ni de otros. Por lo tanto, entre las personas en riesgo de contraer covid-19 versus otros miembros de la sociedad deben aumentarse las medidas de bioseguridad para disminuir el riesgo de contagio y los efectos en el bienestar desde la perspectiva de la salud, la económica y de empleo de la sociedad en general.
Estamos ante una nueva amenaza que trae muchos desafíos e incertidumbre sobre los años venideros, así como también sobre los costos y las distintas maneras de responder a ella. Por ejemplo: las diversas formas de confinamiento y de distanciamiento social.
San Luis no está a salvo de estos riesgos pues ya tenemos casos concretos con muertes y conocidos en UCI. Por consiguiente, debemos ser conscientes del riesgo que tenemos cuando no seguimos las normas de bioseguridad: El uso permanente del tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social son indispensables para evitar el contagio. En nuestro municipio es alto el riesgo de contagio debido al poco control que se ejerce en la comunidad para la observancia de los protocolos de bioseguridad.
Las medidas impuestas por los gobiernos del orden Nacional y Departamental no tienen eco en la comunidad sanluisana dado que ni el toque de queda ni la ley seca han sido acatos, al punto de que se tiene excepciones con algunos establecimientos comerciales que se les permite su funcionamiento, y la mayoría de los propietarios y trabajadores laboran sin el tapaboca; negocios que, sin lugar a duda puede ser focos importantes de contagio.
Somos conscientes que controlar toda la comunidad se hace difícil, pero si no controlamos ni siquiera los negocios con los que se pueden tomar medidas de cierres o comparendos, ¿entonces cómo exigir a los demás el cumplimiento de las normas?
Somos todos los que nos debemos cuidar y observar los protocolos de bioseguridad
por nuestro bien, por el bien de los que nos rodean. Si yo me cuido estoy cuidando mi entorno familiar y laboral.
LAS NORMAS SON PARA CUMPLIRLAS Y HACERLAS CUMPLIR. Pero... ¿de quién es la responsabilidad de ejercer los controles e imponer las sanciones?