San Luis progresa cuando todos aportamos
Un llamado a la sensatez y el sentido de pertenencia. No solo a pagar las cuentas de servicios públicos. Necesitamos usar racionalmente el agua y la energía, separar las basuras desde la casa y reciclar
Cuidemos nuestros servicios públicos
En San Luis somos 12 mil habitantes aproximadamente, unidos por montañas, ríos, quebradas y un mismo anhelo: vivir bien. Esa calidad de vida que tanto valoramos no llega sola. Detrás de cada gota de agua que sale por la llave, de cada bolsa de basura que se recoge y de cada litro que baja por el alcantarillado, hay personas, equipos, insumos e infraestructura que tienen un costo real.
Por eso hoy hago un llamado a la sensatez y al sentido de pertenencia: paguemos con responsabilidad y con agrado los servicios públicos. No es solo un recibo. Es la forma en que sostenemos la salud, la dignidad y el futuro de nuestro pueblo.
¿Qué tenemos hoy en San Luis?
Mucho más de lo que a veces recordamos. Contamos con dos plantas de tratamiento de agua potable: una en la quebrada La Risaralda y otra en La Cristalina. Ellas nos entregan agua segura para beber, cocinar y bañarnos. También tenemos dos plantas de tratamiento de agua residual, una en el sector del Coliseo y otra en el barrio San Joaquín, que limpian lo que usamos antes de devolverlo a la naturaleza. Y contamos con un sitio de disposición de residuos sólidos en la vereda San Francisco, a solo 3.4 km del casco urbano, donde se manejan de forma técnica los residuos que todos generamos.
Nada de esto funciona por arte de magia. Cada planta necesita operarios 24 horas, químicos para potabilizar, energía eléctrica, análisis de laboratorio, mantenimiento de redes, vehículo recolector, combustible y repuestos. Todo ese engranaje se sostiene con el pago oportuno de los usuarios. Cuando el recaudo es insuficiente, lo que se pone en riesgo es la continuidad y la calidad del servicio. Y eso lo sentimos todos: cortes de agua, alcantarillas colapsadas, retrasos en la recolección.
Pagar es cuidar
Pagar a tiempo es un acto de solidaridad. Es pensar en el vecino, en el adulto mayor, en los niños de la escuela. Es garantizar que la empresa de servicios pueda comprar el cloro para potabilizar, pagar el salario del fontanero que madruga a reparar un daño, o hacer el mantenimiento que evita que una red se tape en invierno.
Pero no basta con pagar. También necesitamos usar con conciencia. El consumo racional de agua potable es clave: cerrar la llave mientras nos cepillamos o nos enjabonamos, evitar lavado de vehículos, andenes o fachadas con agua potable, reutilizar cuando se pueda, reportar fugas. La Cristalina y La Risaralda nos dan vida, pero no son infinitas. Cuidarlas es cuidar nuestra propia casa.
El alcantarillado no es basurero
Uno de los mayores daños a las redes ocurre por arrojar grasa, pañales, toallas, aceite o escombros al sanitario, al sifón o al sumidero. Eso tapa, revienta tubos y genera malos olores que afectan barrios enteros. El uso disciplinado del alcantarillado evita emergencias y reduce costos que al final pagamos todos.
Separar es respetar
En el tema de residuos sólidos, San Luis ya da un paso adelante con su sitio de disposición en el Relleno de la vereda San Francisco. Pero el mejor residuo es el que no se genera, y el segundo mejor es el que se separa bien. Orgánicos, reciclables y no aprovechables. Cuando separamos, le alargamos la vida útil al relleno, dignificamos el trabajo del personal de aseo y protegemos el suelo y las aguas de nuestra vereda San Francisco.
Un compromiso de todos
San Luis es conocido por su gente amable, por sus charcos, por su bosque, por su paisaje, por su biodiversidad. Esa belleza se sostiene con decisiones pequeñas y diarias. Hoy te invito a tres compromisos:
1. Paga puntual. Si tienes dificultades, acércate y busca un acuerdo. Lo importante es no dejar caer el sistema.
2. Usa racionalmente. Agua, alcantarillado y aseo se cuidan entre todos.
3. Enseña con el ejemplo. En casa, en la cuadra, en el barrio, en la vereda. La cultura ciudadana se contagia.
La buena calidad de vida no es un regalo: se construye. Y se construye con el aporte de cada Sanluisano. Sigamos siendo ejemplo en el Oriente Antioqueño. Porque cuando pagamos y cuidamos lo público, lo que en realidad estamos haciendo es cuidarnos entre nosotros.
[p align=center]San Luis nos da todo. Devolverle con responsabilidad es lo mínimo.[/p]