El dormilón que nos despertó: 13 años de defensa y nuevos retos

Este mes de julio se cumplen 13 años, desde que en aquella época que se constituyó por iniciativa propia un grupo de sanluisanos. La motivación, ampliamente conocida: oponerse al licenciamiento del río para construir hidroeléctricas

El dormilón que nos despertó: 13 años de defensa y nuevos retos

La lucha por proteger el río Dormilón —tesoro ambiental y símbolo vivo de San Luis— continúa. Y ya van 13 años.

Este próximo mes de julio se cumplen 13 años, desde que en aquella época de 2012 se constituyó por iniciativa propia de un grupo de sanluisanos el movimiento social Vigías del río Dormilón. La motivación, ampliamente conocida en San Luis y el Oriente Antioqueño, fue clara: oponerse al licenciamiento del río para construir hidroeléctricas que pretendían extraer más del 75 % de su caudal.

La historia del proceso se conoce ampliamente en el municipio, en gran medida porque fue un debate abierto, público, participativo. Y también porque nos dimos la oportunidad de escribir un libro que denominamos “El Dormilón que nos Despertó”. Un producto comunicacional que cuenta con alto nivel de detalle los pormenores del proceso; el método y las herramientas utilizadas entre ese año de constitución del grupo, y el año 2015 en que se logró que los permisos de uso del agua para hidroenergía fueran archivados.

Sin embargo, la cancelación de dichos permisos a la empresa interesada de ese entonces, no fue el final de la lucha como muchos nos alcanzamos a imaginar en ese momento. Ese momento, dicho sea de paso, signado en la memoria por el hecho sin precedentes de la manifestación pública de casi 300 personas, en su mayoría de San Luis, que marcharon por la autopista Medellín Bogotá, desde el puente de El Santuario hasta la sede principal de Cornare en el mismo municipio, exigiendo la cancelación de los permisos otorgados.

No obstante, la victoria hasta ese momento no era nada menor. Al menos dos situaciones lo hicieron de la mayor relevancia para la lucha que continuaría en los siguientes años: Primero, la empresa interesada se obligaría a iniciar nuevamente el trámite de solicitud de permiso de intervención del río, lo que permitiría esta vez a los sanluisanos participar en los debates públicos sin la presión jurídica y de velocidad por permisos ya otorgados.

Y segundo, algo que poco se conoce en el círculo social pero que fue fundamental: en el año 2012, la Ley fue modificada y obligaba a tramitar “licencia ambiental” y no sólo “concesión de agua” como ocurrió la primera vez, en forma similar a como se obligaba para instalar por ejemplo un pequeño estanque piscícola.

Vino entonces una segunda etapa de lucha que la ubicamos en una temporalidad desde 2016 hasta 2019, ya con un nuevo objetivo claro: impedir que el trámite avanzara hasta lograr la licencia para el uso del agua en la generación de energía.

Al menos dos hechos son gratos y relevantes recordar por la fortaleza que le imprimieron a la capacidad de lucha por los intereses ciudadanos: Uno, La aparición del grupo juvenil TIERRAP. Con su juventud, su expresión artística, los sentimientos renovados por preservar la cultura y el ambiente, le imprimieron fuerza y cualificación al proceso de defensa territorial. Y segundo, la irrupción de las redes sociales y las plataformas informáticas digitales, permitieron recabar mayor información del proyecto, y ampliar el debate público y la comunicación masiva entre el movimiento y hacia otros públicos.

Esta etapa, así como la primera entre 2012 y 2015, se sellaría en el año 2019 con una gran manifestación, también marcha ciudadana, nuevamente por la autopista Medellín – Bogotá entre el puente de El Santuario y la sede principal de Cornare, exigiendo que se cumplieran los acuerdos pactados en la primera marcha: “La protección jurídica del río a proyectos extractivos de generación de energía”. Y bueno, ya no con la presencia de 300 ciudadanos sino 750, gracias a la articulación con el Movimiento Regional por la Vida y la Defensa del Territorio – MOVETE.

Pero sucedió además un segundo y un tercer hecho para sellar con gran éxito esta etapa “de contención”: la firma del “Manifiesto Público” por parte de los candidatos a la alcaldía y al concejo de ese entonces (año 2019), en evento también público en la plaza principal debajo del icónico “palo de mango”. Este acto de alto simbolismo, comprometió la palabra de estos aspirantes al cargo de alcaldía y concejo, a “utilizar todos los mecanismos jurídicos, técnicos y políticos a su alcance, para que el río Dormilón sea protegido de proyectos hidroenergéticos”. Con este hecho y el mencionado anteriormente, nos iríamos con relativa tranquilidad al encierro que nos obligó la pandemia del Coronavirus en el año 2020.

Posteriormente sucedería el tercer hecho, relacionado con un estudio técnico contratado por Cornare con TNC, y escalado a nivel jurídico por Resolución de Cornare, en el que se evalúa la capacidad de carga para hidroeléctricas de la cuenca del río Samaná. El estudio dio como resultado lo que ya advertía el movimiento Vigías desde su inicio: el río Dormilón y su cuenca es de Alto Valor de Conservación. En nuestras palabras, el río no resiste proyectos de alto impacto como el que estaba diseñado por parte de la empresa PRAMING para la generación de energía.

Desde ese año 2020 hasta nuestros días entramos en una nueva etapa de lucha cuyo objetivo ha sido trabajar por el reposicionamiento social del río Dormilón. Es decir, el re-conocimiento y la conciencia de los sanluisanos por lo que en el río Dormilón tenemos, para que sean los mejores garantes de su protección y conservación futura.

En la estrategia diseñada para este objetivo, consistente en caminar con grupos sociales la ronda hídrica del río, nos encontramos nuevos conflictos; entre ellos la restricción de los propietarios de predios contiguos al río, del paso libre por la ribera del río Dormilón.

¿Cómo se está tramitando este conflicto y otros que nos han surgido? Esa será la historia que contaremos en la próxima edición de El Arriero. Por ahora, una certeza: los conflictos cambian, y con ellos llegan nuevos retos para seguir cuidando lo que es de todos.

Evelio Giraldo
Artículo escrito por:
Ingeniero Forestal
Sección: Social

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