El Peso de lo que Desechamos
El agotamiento de la vida útil de los rellenos sanitarios en contraste con su desconocimiento social, San Luis la licencia ambiental vence el próximo año, los impactos que se darán en la medida que vayan dejando de entrar en funcionamiento.
Enterramos nuestros residuos como si, al taparlos, desaparecieran. Pero la tierra ya no aguanta más silencio.
El pasado 28 de marzo, en la terraza del parque principal de San Luis, se reunieron instituciones y líderes comunitarios de los municipios de San Carlos, San Francisco, Cocorná y San Luis, convocados por el Consejo de Cuenca del río Samaná Norte, para tratar una situación problemática poco visible y muy silenciosa en nuestros territorios: “El agotamiento de la vida útil de los rellenos sanitarios para la disposición final de residuos sólidos”.
En contraste con su desconocimiento social, los impactos que se darán en la medida que vayan dejando de entrar en funcionamiento estos sitios de disposición final, serán muy graves tanto en lo económico como en lo ambiental y social. De hecho, para el municipio de San Luis la licencia ambiental vence el próximo año. Por su cierre, así se logre ampliar un poco su vida útil con algunas acciones posibles, desde ya debemos entrar en modo “emergencia” para buscar alternativas viables.
Liderazgos sociales en los respectivos municipios nos dimos a la tarea de analizar esta situación problemática para presentarla en el Foro. Aquí algunos análisis y reflexiones presentados por la comisión de San Luis, sobre los efectos negativos que se pueden presentar en la medida que la clausura del relleno sanitario se vuelva un hecho real:
1) La opción más clara es el traslado de los residuos sólidos al relleno sanitario La Pradera ubicado a 120 Km de San Luis, en el municipio de Don Matías, Norte de Antioquia.
De entrada, esto ya dice mucho de nuestra crisis como civilización humana. Que nuestros residuos (y el problema como tal) deban ser trasladados a más de 120 Km para enterrarlos igualmente, es un asunto extremadamente lamentable. Esto trae además 2 consecuencias que los participantes de San Francisco y Cocorná ya están viviendo: las tarifas que se deben pagar, las cuales se tienen que transferir a nosotros los usuarios, aumenta significativamente. Y una segunda consecuencia a la cual no le damos el valor que merece, es la contaminación ambiental por el traslado en automotor a base de energía fósil contaminante (gasolina o acpm que emiten gases contaminantes a la atmósfera y son los mayores causantes de ese calentamiento que ya se siente en el clima y que nos afecta a todos).
2) La implementación de un relleno sanitario regional en esta nuestra zona Bosques
Al estar en una situación de emergencia por la falta de sitios de disposición de residuos, surge la alternativa salvadora del capital financiero, que nos ofrece no sólo alta tecnología para adecuar sitios de manejo y disposición, sino también el servicio de recolección, transporte y cobro tarifario.
Ya estuvo a punto de ser aprobada la licencia ambiental para la construcción de un “Parque Ambiental” cerca a la autopista Medellín – Bogotá en la vereda La Habana, solicitada por la firma Integrar Logística S.A.S. Vale recordar cómo los sanluisanos tuvimos la capacidad de reacción en los primeros meses del año 2020, para controvertir este proyecto en nuestro suelo, desconocido casi en su totalidad por los ciudadanos y por algunas instituciones como el Concejo.
“A todos nos gustaría que se haga un relleno sanitario, pero nadie quiere que se haga cerca al sitio donde vive”. Estas fueron palabras de un funcionario de la gobernación que participó en el Foro, las cuales nadie podría desmentir o controvertir. De hecho ha sido uno de nuestros argumentos para defendernos de un proyecto regional, aduciendo que la solución debe partir de que “cada municipio se encargue y encarte de sus propias basuras”.
Esto también pareciera incontrovertible desde el deber ser. Sin embargo, otros factores como los costos de obras físicas pareciera que obligan a pensar en alianzas entre municipios vecinos, además de que en cada municipio también se vive el mismo problema de que nadie quiere un sitio de estos cerca a su casa o vereda.
Lo que sí es un acuerdo de la población que habitamos estos municipios de la zona Bosques, es que sería un hecho de profundo desequilibrio e inequidad territorial, que nosotros sigamos siendo “los territorios sacrificio”, para que otras zonas como las del Altiplano de Río Negro, sigan aumentando los niveles de consumo y los privilegios en la inversión pública del Estado.
3) Emergencia sanitaria
Los cambios en el esquema del servicio público de aseo como pueden ser las frecuencias de recolección y los costos de las tarifas, entre otras, pueden llevar a que muchas personas adopten y profundicen conductas que vayan en contravía de un manejo seguro, como es la disposición ilegal en espacios abiertos que causan problemas de salubridad.
¿Por qué hemos llegado a esta situación, qué hacer ahora y cuánto tiempo nos queda?
La respuesta a estas preguntas es bastante amplia y compleja. El Foro profundizó en ellas, pero su socialización ya sería parte de otra publicación o de otros espacios de diálogo social que se convoquen y que cuenten con la participación ciudadana debida. La certeza es que, así como el problema nos aqueja a todos, la solución también depende de todos; desde el sector institucional público y privado, local y supramunicipal, hasta los ciudadanos y ciudadanas de cada localidad.
En sentido positivo, esto podría entenderse como “una bomba de tiempo que está en nuestras manos”.
Luis Evelio Giraldo García, Ingeniero Forestal, actualmente presidente colegiado del Consejo de Cuenca del río Samaná Norte.