Aguas con los emprendimientos del río

Lo sensato, en este tipo de situaciones, seria exigirle a quienes se aprovechan de los recursos del territorio que lo hagan con diligencia, respeto y mucho cuidado. Debemos, entre todos, procurar la conservación y el uso sostenible de las riquezas natural

Aguas con los emprendimientos del río

Estimados paisanos, decidí emprender esta columna con la intensión de que, entre todos, podamos observemos la forma en la que comprendemos nuestro espacio común. Quisiera, junto a todos ustedes, hablar de nuestro territorio y de lo que pasa en él, poner en discusión el manejo de lo público y el cuidado de lo que nos pertenece a todos. Los invito a seguir de cerca los temas que abordare aquí y a reflexionar sobre el estado presente de los asuntos comunitarios y el futuro que queremos como comunidad.

Considero de especial interés esta columna, no solo para quienes estamos interesados en el cuidado del ambiente, sino también para la comunidad entera. Espero con ella poder informar sobre las “hazañas” que cierto agente turístico ha adelantado en el rio Dormilón y los riesgos que representan para la preservación y el cuidado del ambiente. Quisiera con esto poner en evidencia una situación crítica que debemos conocer, observar y corregir como comunidad.

Últimamente el turismo se ha vuelto extremadamente relevante en el municipio de San Luis. Basta con observar la masiva llegada de turistas al rio cada fin de semana, el incremento de servicios turísticos y el surgimiento de agremiaciones turísticas. Aunque el pueblo siempre gozo de exuberantes riquezas naturales y un gigantesco potencial para el ecoturismo, este sector no se había destacado de forma particular sobre otras actividades económicas. Resulta evidente que cobro protagonismo en las grandes ciudades el interés por practicar actividades en la naturaleza, quizá permeado por una revalorización de las experiencias en los ecosistemas después de dos años de pandemia encajonados en cemento. Ahora, el turismo ecológico representa una de las actividades con mayor crecimiento, no solo en San Luis, sino en todo el oriente antioqueño.

No cabe duda de que uno de los principales protagonistas de este auge turístico en el municipio son los comercios que se dedican a actividades recreativas. A pesar de lo relativamente novedoso de estas empresas dedicadas a la explotación profesional del turismo.

Es palpable el aumento sustancial en la oferta de servicios relativos a los deportes extremos, el paisajismo, el alojamiento campestre y las atracciones acuáticas.

Esta bonanza turística ciertamente ha generado un flujo considerable de gente y dinero al municipio, sin embargo, el crecimiento acelerado y la acostumbrada informalidad en el municipio, ha llevado a ciertos agentes que se lucran del turismo a cometer todo tipo de irregularidades con el afán de expandir la capacidad turística y el portafolio de servicios de sus empresas. Un claro ejemplo de ello es lo acontecido en los últimos años con la finca recreativa El Paraíso. La cual, a largo de la reciente década, ha incrementado considerablemente su infraestructura, cosa que no tendría nada de extraño si no fuera porque el balneario se encuentra directamente a la orilla del rio y su expansión y funcionamiento se ha hecho violando el régimen ambiental y urbanístico.

Empecemos por mencionar que la administración del Paraíso recibió por parte de CORNARE una concesión para el uso de aguas superficiales en la resolución 134-0150 del 6 de octubre de 2015. En ella le autorizaron al balneario el uso de 0.072 litros por segundo que podía captar de la quebrada la cristalina y de una fuente sin nombre que atraviesa el predio. La cristalina tiene un caudal de 6 litros por segundo y se pueden utilizar 4,5 litros porsegundo, mientras que la fuente sin nombre tiene un caudal de 1.3 litros por segundo y uno utilizable de 0.97.

Sin embargo, en abril del 2019, CORNARE hizo una visita de seguimiento y encontró que la finca El Paraíso estaba captando 5,53 litros por segundo de ambas fuentes de agua.

De la fuente sin nombre captaba 0.97 L/S y de la quebrada La Cristalina captaba 4.55 L/S, excediendo por mucho lo que le autorizaron a captar y abarcando por completo el agua utilizable en ambas quebradas. Por ello, CORNARE amonesto al administrador y le exigió que pidiera autorización para captar más agua de la que le aprobaron inicialmente, cosa que hizo en el 2019, sin embargo, esta no le ha sido autorizado por faltarle los requisitos que exige la autoridad ambiental.

A pesar de las exigencias de CORNARE, en junio de 2020 la entidad constato que no solo se había omitido corregir la captación excesiva, sino que aumento el consumo del agua a 7.49 litros por segundo. El aumento radicaba en la desviación de 2.85 L/S del rio dormilón —el cual no fue concesionado y por lo tanto es ilegal — a la fuente sin nombre y la captación de la TOTALIDAD de esta última fuente. CORNARE registro que la totalidad de la captación está destinada a fines recreativos y se está utilizando 10395% más de lo autorizado en la concesión inicial.

Ya por esos años el balneario contaba con varios desatinos estructurales; en el 2020 CORNARE realizo nuevamente una visita técnica al balneario y evidencio la construcción de una plancha de concreto que ocupaba el cauce de la quebrada La Cristalina. Igualmente, señalo la adecuación del camino que conduce al centro acuático, el cual quedo con una banca de aproximada 15 metros y 90° grados de inclinación. Estas obras se hicieron sin contar con los permisos ambientales y sin las especificaciones técnicas para evitar riesgos (como movimientos de tierra en el camino o la socavación de la quebrada ocupada).

Como si fuera poco lo anterior, el balneario descarga las aguas residuales de las cocinas directamente en el rio Dormilón, unos metros arriba del charco central del balseadero — donde usualmente disfrutan los niños, los turistas y la gente de la comunidad —. Sin mencionar que el agua utilizada en las piscinas se retorna al rio ya con una evidente tonalidad gris. No sobra precisar que El Paraíso no cuenta con los permisos de vertimiento de aguas residuales para disponer de las aguas negras de la cocina en el rio.

Sin embargo, lo que más resalta, es que las infraestructuras recreativas (toboganes, piscinas, atracciones acuáticas) y otras estructuras de estadía no cuentan con las licencias de construcción necesarias. Aun así, eso no fue un impedimento para continuar la expansión del balneario, pues en el último año se amplió el enmallado que cerca el centro recreativo, se construyó una plataforma tipo entablado que funciona como restaurante y se inició la construcción de otra plataforma de igual tipo sin contar con las licencias de construcción para ello.

Tales irregularidades están lejos de ser inofensivas, el informe de gestión del riesgo realizado por CORNARE a la finca El Paraíso en el Informe técnico de control y seguimiento N° 112-0745-2020 del 16 de junio de 2020, indica que está en alto riesgo de sufrir avenidas torrenciales e inundaciones ya que se encuentra en la rivera del rio y fue construida sin las especificaciones técnicas para afrontar esas calamidades naturales.

Además, los informes técnicos de la corporación ambiental indican que las intervenciones en los causes alteran las dinámicas naturales de las corrientes; la ocupación de la llanura deinundación del rio altera el libre flujo de las crecientes; la adecuación del terreno expuesto a filtraciones de agua corre el riesgo de generar movimientos de masas (derrumbes) y las aguas residuales que se vierten al rio generan contaminación.

Luego esta lo que se puede inferir desde la sana lógica: que la captación excesiva de agua disminuye el caudal del rio y de sus quebradas; el vertimiento de aguas residuales puede generar enfermedades en las personas que se bañan solo unos metros abajo o que la construcción de grandes infraestructuras en la ladera, totalmente descubierta y aledaña al rio, puede generar derrumbes.

Lo sensato, en este tipo de situaciones, seria exigirle a quienes se aprovechan de los recursos del territorio que lo hagan con diligencia, respeto y mucho cuidado. Debemos, entre todos, procurar la conservación y el uso sostenible de las riquezas naturales. Sin olvidar que el ambiente nos involucra a todos y es una obligación compartida cuidarlo, usarlo prudentemente y exigirles a las autoridades civiles y ambientales que se movilicen para garantizar el bienestar del mismo.

Considero, sin ánimos de pullar, que un pueblo que conserve su dignidad toma como sentido común la defensa de sus bienes colectivos, prioriza el interés general sobre las dinámicas expansionistas e incontenibles del mercado y hace que el cuidado a los recursos que sustentan la vida en el territorio sea un deber ético, un derecho político y una obligación social.

Así, no hay empresa más digna de llevar a cabo que la defensa de lo que por historia compartida nos ha dado nuestra identidad como sanluisanos. Es necesario que como sociedad y como pueblo actuemos en consecuencia con la lógica del cuidado, exijamos el cumplimiento de las normas ambientales y reclamemos a las empresas que actúen de forma considerada con el medio ambiente y con la cultura del municipio. Depende de nosotros como comunidad preservar las riquezas naturales que nos heredaron y luchar por la salud de nuestros ecosistemas.

David Lopez
Artículo escrito por:
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Sección: Comunitario

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