Abuso sexual en Colombia
El abuso sexual infantil ha dejado de ser un tabú. Lamentablemente, el municipio de San Luis no está exento de esta grave problemática que aumenta día tras día.
La Ley 1146 de 2007 señala que “La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes comprende todo acto o comportamiento de tipo sexual ejercido sobre ellos, utilizando la fuerza o cualquier forma de coerción física, psicológica o emocional, aprovechando sus condiciones de indefensión, desigualdad y las relaciones de poder existentes entre víctima y agresor”.
La violencia sexual se presenta de muchas formas, todas con graves consecuencias. Por eso es importante que reconozcamos sus diferentes manifestaciones:
- Abuso sexual: El niño, niña o adolescente es tocado (a), acariciado (a) o besado (a) indebidamente o involucra aprovechamiento por la edad, condición de discapacidad o incapacidad preexistente.
- Violación o asalto sexual: Acceso carnal violento (el victimario (a) utiliza la violencia física, fuerza o amenaza).
- Explotación sexual: El niño, niña o adolescente es utilizado con fines sexuales por otra persona, recibiendo la víctima o un tercero (a) pago en dinero o especie.
- Trata con fines de explotación sexual: El niño, niña o adolescente es desarraigado(a) del lugar donde vive y explotado (a) sexualmente.
- Violencia sexual en conflicto armado: Actos de violencia sexual que se cometen contra niños, niñas y adolescentes en el marco del conflicto armado.
El abuso sexual infantil (ASI) incluye cualquier actividad de tipo sexual con un niño donde no hay consentimiento o éste no puede ser dado (Berliner, 2000). Incluye los contactos sexuales que se producen a través del uso de la fuerza o la amenaza de su uso, independientemente de la edad de los participantes, así como todos los contactos sexuales entre un adulto y un niño, independientemente de si hay un engaño o no, o si el niño entiende la naturaleza sexual de la actividad. El contacto sexual entre un niño pequeño y otro de mayor edad puede también ser abusivo si existe una diferencia significativa de edad o desarrollo, haciendo al niño más pequeño incapaz de dar su consentimiento (Berliner y Elliot, 2002).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 de cada 5 niños son víctimas de violencia sexual y al menos 7 de cada 10 casos de abusos sexuales a menores son cometidos por personas integradas en la vida de los niños.
En los últimos años, la agresión sexual infanto juvenil, se ha transformado paulatinamente en una temática de gran importancia para la sociedad. De acuerdo a lo planteado por el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia “cada día emerge con más fuerza y se devela con más crudeza; el abuso sexual es un dramático problema social y de salud que tiene devastadoras consecuencias en el cuerpo y el alma” (UNICEF, 2011).
El abuso sexual infantil ha dejado de ser un tabú. Ahora sabemos que el maltrato infantil es un problema que no distingue entre niveles económicos, clases sociales o niveles culturales por lo que nadie puede considerarse libre de riesgo.
Lamentablemente, el municipio de San Luis no está exento de esta grave problemática que aumenta día tras día. Los constantes casos de abusos sexuales que se registran en la comisaría de familia son una clara evidencia de esta situación. Esta problemática refleja una crisis profunda que afecta a la comunidad, demandando una atención urgente y coordinada por parte de las autoridades y organismos de apoyo.
El impacto del abuso sexual en la infancia puede ser devastador y duradero. Los niños que han sido víctimas de abuso sexual pueden experimentar una amplia gama de consecuencias negativas, que incluyen:
- Trauma psicológico: El abuso sexual puede causar trauma emocional y psicológico significativo en los niños, que puede manifestarse en forma de ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT), problemas de conducta, autoestima baja, dificultades en las relaciones interpersonales, entre otros.
- Impacto en el desarrollo: El abuso sexual puede interferir con el desarrollo normal de un niño, afectando su capacidad para establecer relaciones saludables, confiar en los demás y desarrollar una identidad sexual positiva. Además, puede tener un impacto negativo en su rendimiento académico y su participación en actividades sociales.
- Problemas de salud física: Además del trauma psicológico, el abuso sexual en la infancia también puede tener consecuencias físicas, como lesiones físicas, dolor crónico, trastornos del sueño, trastornos alimentarios y problemas de salud reproductiva.
- Riesgo de revictimización: Los niños que han sido víctimas de abuso sexual tienen un mayor riesgo de experimentar abuso en el futuro y pueden enfrentar desafíos adicionales en la edad adulta, como relaciones abusivas, problemas de salud mental y comportamientos de riesgo.
Es importante destacar que el abuso sexual en la infancia es un problema subestimado en muchas partes del mundo, debido a la vergüenza, el miedo y la falta de apoyo que enfrentan los niños para hablar sobre su experiencia. Por lo tanto, es fundamental crear conciencia sobre este tema, promover la prevención del abuso sexual y brindar apoyo y servicios de intervención adecuados para las víctimas y sus familias.
Las secuelas no están solo condicionadas al abuso como tal, sino también al acompañamiento y apoyo familiar y como este incurre en la víctima de la agresión, por eso la importancia de los lazos familiares que envuelven a la víctima, ya que son el apoyo honesto e íntegro de la persona. Las secuelas que pueden quedar después del abuso sexual, se destacan problemas emocionales como trastornos depresivos y bipolares; los síntomas y trastornos de ansiedad, destacando por su elevada frecuencia el trastorno por estrés postraumático; el trastorno límite de la personalidad; así como las conductas autodestructivas (negligencia en las obligaciones, conductas de riesgo, ausencia de autoprotección, entre otras); las conductas autolesivas; las ideas suicidas e intentos de suicidio; y la baja autoestima. La mejor manera de lidiar con las secuelas del abuso sexual, es mediante la ayuda profesional, si la víctima no tiene el valor para hablar, existen otras estrategias, y si las emociones controlan el cuerpo, el psicólogo instruirá en pautas para que eso no continúe ocurriendo. (Benavides, 2021).
Las señales que pueden indicar si un niño, niña o adolescente (NNA) está siendo abusado sexualmente pueden variar, pero a menudo incluyen una combinación de cambios físicos, emocionales y de comportamiento, como:
<h3>Cambios Físicos</h3>Lesiones inexplicables: Hematomas, sangrado, dolor o hinchazón en las áreas genitales, anales o bucales.
Problemas médicos: Infecciones urinarias frecuentes, enfermedades de transmisión sexual (ETS), dolor abdominal recurrente.
Cambios en los hábitos de higiene: Evitar el baño o la higiene personal, o al contrario, insistir en una limpieza excesiva.
<h3>Cambios Emocionales</h3>Ansiedad y miedo: Miedo extremo a estar solo con ciertos adultos o miedo a lugares específicos.
Depresión y tristeza: Desánimo, aislamiento social, falta de interés en actividades que solían disfrutar.
Cambios en el apetito y el sueño: Pesadillas, insomnio o dormir en exceso, pérdida o aumento de peso significativo.
<h3>Cambios en el Comportamiento</h3>Regresión: Comportamientos infantiles como mojar la cama, chuparse el dedo, miedo a la oscuridad.
Conductas sexuales inapropiadas: Conocimiento sexual inusual o inapropiado para su edad, juegos sexuales con otros niños.
Problemas en la escuela: Dificultades académicas repentinas, problemas de concentración, cambios en el rendimiento escolar.
Aislamiento social: Alejamiento de amigos y familiares, pérdida de interés en actividades sociales.
Comportamientos autodestructivos: Autoagresión, intentos de fuga, comportamientos suicidas.
<h3>Señales Verbales</h3>Comentarios explícitos: El niño puede hacer declaraciones directas o indirectas sobre el abuso.
Lenguaje sexual inapropiado: Uso de palabras o frases sexuales que no son adecuadas para su edad.
Es crucial recordar que la presencia de una o más de estas señales no significa automáticamente que un niño está siendo abusado sexualmente, pero son indicativos de que se necesita una evaluación más detallada y posiblemente, la intervención de profesionales capacitados en la protección de menores.
Si se sospecha de abuso sexual, es fundamental actuar de inmediato contactando a las autoridades competentes, como la comisaría de familia, servicios de protección infantil, o un profesional de la salud mental especializado en abuso infantil. La seguridad y el bienestar del niño deben ser siempre la máxima prioridad.
¿Dónde acudir cuando se conoce de un caso de violencia sexual?
Comisarías de Familia, Entidades de Salud, Fiscalía General de la Nación, Policía Nacional, Instituciones Educativas, Personería.
Teléfono Comisaría de Familia: 5906971 ext. 108
Policía Nacional: 321 8118880
Hospital San Rafael San Luis: 604 5906956
