LA IMPORTANCIA DE CONSERVAR RELACIONES SANAS ENTRE PADRES, PARA LOS HIJOS, DESPUÉS DE LA RUPTURA
No hay forma de lograr que la separación sea una experiencia agradable para los hijos. Sin embargo, llevar un divorcio sano ayuda mucho
La separación entre los padres deberá de priorizar el derecho de sus hijos a ser felices
“No hay forma de lograr que la separación sea una experiencia agradable para los hijos. Sin embargo, llevar un divorcio sano ayuda mucho a que ese episodio de dolor se pueda sobrellevar sin que afecte el desarrollo normal de los hijos.”
<h2>¿Cómo terminar una relación de pareja de modo saludable?</h2>Terminar una relación de manera madura y saludable, es posible si hay disposición entre las partes, puedes lograrlo a través de la comunicación asertiva, rodeada de sinceridad, empatía, cordialidad y respeto por las diferencias en el pensar y el actuar. Una ruptura traumática puede dejar un mal recuerdo que trascenderá en el tiempo y en tu familia.
Gestiona de forma adecuada tus emociones, sin herir susceptibilidades, la vida es un conjunto de ciclos y cada uno de ellos debe cerrarse exitosamente y en el momento indicado. Sin embargo, en la mayoría de relaciones de pareja, estas rupturas ocasionan consecuencias en los hijos, tristeza, ira, enojo, culpa, impotencia. Es importante sostener una comunicación asertiva con los hijos de los sucesos que se avecinan sin entablar temas íntimos que solo corresponde a los adultos.
El cómo reaccionan nuestros hijos, depende de la edad y desarrollo del menor, el divorcio se puede asociar a gran variedad de conductas, problema académicos, comportamentales y emocionales. No obstante, la capacidad de los padres para permanecer atentos a las necesidades de sus hijos, a pesar del estrés, son benéficos para la transformación de sus propias vidas.
Algunas recomendaciones para una separación sana
La separación es uno de los sucesos que puede causar mayor estrés en niños, niñas y adolescentes, no obstante, se pueden encontrar nuevas alternativas para criar hijos felices y sanos. Cuando este núcleo fundamental que el menor conocía como “familia” se distorsiona, se debe encontrar el mejor camino para que el menor no sufra esta ruptura como un evento traumático en su vida, por eso se requiere tiempo, madurez y demasiado compromiso entre los padres.
El divorcio o la separación puede desencadenar consecuencias emocionales negativas, el dolor está relacionado con el trámite de las emociones previas a la separación, el clima familiar y el conflicto que perpetua incluso años después de la ruptura y se trasmite a los hijos de una manera inadecuada. El daño se refleja en el mal trato, la agresión, la violencia en todos sus tipos, el engaño, el desamor, la subestimación entre los progenitores. Si bien se rompe un vínculo amoroso, el compromiso de crianza, la responsabilidad parental y la relación paterno/materno-filial es una condición que perdura en todas las etapas de crecimiento de los hijos, inclusive cuando estos se hacen adultos, el acompañamiento de los padres en el desarrollo de sus hijos y las experiencias de vida al paso de los años, es un factor determinante para que su hijo establezca relaciones sanas en los diferentes contextos de su vida, en su área educativa, social, amorosa y laboral.
Puede que los padres no vivan bajo un mismo techo, pero deben preservar la visión de equipo respecto a la crianza. Se torna indispensable el derecho del niño, niña y adolescente a entablar una relación de amor y respeto con ambos padres, de manera libre y espontánea, sin conflictos ni culpas, disfrutando plenamente de ese vínculo filial.
Los conflictos de pareja nunca deben mezclarse con las responsabilidades como padre y madre de familia, el rol de los progenitores deberá ceñirse en dejar a un lado los rencores y priorizar el derecho de sus hijos a ser felices y desenvolverse en sus diversos contextos de manera asertiva.
La capacidad de los padres de demostrar que continúan con sus vidas, independientemente de la ruptura, es indispensable para el desarrollo favorable de los hijos, aun en una situación de estrés como lo es el divorcio. El ejemplo positivo de los adultos contribuirá a que los niños logren, sostener realidades de lo que es la vida en pareja y lo que significa la familia enfatizada en la relación paterno/materno-filial.
La importancia del entorno, la existencia de redes de apoyo familiares y sociales es de gran valor para el desarrollo del menor, cuidar y proteger a sus hijos, dar buenos consejos, se requiere que los abuelos, tíos y demás familiares no tomen partido en la situación, sino por el contrario cuiden y protejan los intereses del menor, con miras apoyar en la construcción de una personalidad fortalecida y construir un proyecto de vida saludable a pesar de la adversidad, esto contribuye en los niños en que el mundo no termina con una crisis familiar, reflejando interés común, amor, cuidado y compañía.
Las situaciones de separación o divorcio alientan los comentarios y opiniones de todo tipo de personas del círculo social de los afectados. Todo este flujo de juicios y “consejos” puede perturbar la percepción de las figuras paterna y materna en los niños. “Es importante evitar la intromisión de familiares (padres, hermanos, …) en el proceso”. (Labanda, 2019).
<h2>¿Cómo transmitir a los hijos la decisión de separación entre los padres?</h2>Es importante que ambos padres, transmitan la decisión en un clima sereno, para amortiguar una situación dolorosa para el menor, manifestando la seguridad que seguirán estando disponibles en el cuidado y protección de sus hijos.
Dar claridad en los cambios post- ruptura que se avecinan, se recomienda avisarlos con un tiempo de antelación ya que los cambios repentinos pueden ser complicados para ellos.
No dar detalles íntimos de fondo del origen de la separación, estos asuntos son propios de la pareja y se debe discutir entre adultos únicamente, haciendo claridad que de ninguna manera el menor ha influido en dicha decisión.
Es clave que los padres mantengan bajo su control todo lo relacionado con el divorcio. Lo ideal es que todos los detalles se manejen en privado y sin involucrar a los hijos en temas en los que no tienen por qué participar, como el arreglo económico, la liquidación de la sociedad patrimonial o conyugal, la cuota alimentaria, la custodia, los motivos que dieron origen a la separación, entre otras.
Explicar la nueva dinámica, el domicilio, las visitas entendidas como tiempo de calidad para fortalecer la relación filial y la comunicación.
Dejar expresar de manera libre y espontánea los sentimientos del menor; conviene dar la oportunidad de expresarlas y realizar las preguntas que considere pertinentes, sin inmiscuir en temas íntimos de fondo que originaron la separación.
Los efectos del divorcio en los hijos
Un divorcio representa un gran cambio y perdida en los hijos. El hogar al que estaban acostumbrados proporcionaba seguridad y estabilidad, cuando acontece una ruptura de pareja, el menor suele sufrir una pérdida, provocando en él que su mundo se desvanezca, todo puede ser confuso y entre más pequeño el menor, asume esta separación de manera diversa. La edad es un factor determinante para el sentimiento que predominará tras la separación: culpa, temor, ansiedad, abandono, sufrimiento, falsas expectativas de reconciliación, soledad, depresión, trastornos de sueño, problemas de alimentación y bajo rendimiento académico.
Los implicados en la separación, deben ser honestos con sus hijos para minimizar los impactos negativos, como el sentimiento de inestabilidad o confusión. La madurez en la separación es la forma más sensata de manejar este cambio en la familia, disminuyendo su impacto en los hijos.

Consejos para llevar un divorcio sano para los hijos
- Amar, acompañar, dialogar, observar y escuchar a tus hijos durante y después de un divorcio.
- Mantener la situación bajo control, no dejarse llevar por las emociones que agravan la situación. En primera medida cada uno deberá ocuparse de conseguir su propio bienestar, estar en paz consigo mismo, lo anterior puede ser un soporte invaluable para su hijo.
- Ayudarle a su hijo a gestionar las emociones, contando con alta disposición para el dialogo y estando siempre atento a los cambios de conducta que pueda acarrear el menor tras la ruptura.
- Insistirle a su hijo el amor que se les profesa, aclarando que la decisión fue pensada y acordada por ambos padres.
- Preservar la rutina con estabilidad en su hijo, ayudará a recuperar la tranquilidad, las normas no deben sufrir alteración, la disciplina debe mantenerse.
- Evitar las discusiones delante de sus hijos. Cuando prima la hostilidad y el resentimiento es más difícil para los hijos asimilar la situación y en consecuencia el menor tendrá muchas dificultades para tener relaciones afectivas saludables.
- Propender por mantener una buena imagen del otro progenitor delante de su hijo. No insultar ni hablar mal del otro en presencia de los hijos.
- De ninguna manera se debe dar mal ejemplo frente a la forma de tramitar un conflicto. Los niños son una esponja y absorben y repiten todo lo que aprenden de su entorno considerándolo como el medio más idóneo de comunicación. Exponer las discusiones de manera inadecuada frente a los hijos es contraproducente. Ellos aprenderán a manejar mal los conflictos con ese ejemplo.
- Promover una adaptación saludable ante la nueva situación.
- Si uno de los padres siente que la situación se sale de las manos, deberá buscar consejo profesional quien le ayudará a canalizar la situación de una forma adecuada.
- Mantener ambos un contacto cercano con los hijos. Para los niños es más fácil superar este trance cuando sostienen un contacto cercano con ambos padres.
“Los menores se benefician de padres emocionalmente estables, adultos que se recuperan lo suficiente, en el caso de un divorcio, para concentrarse en el trabajo de la crianza, incluida la estabilidad, el ejercicio de una disciplina justa, el amor y la capacidad de respuesta emocional” (Navarro, 2021).
Finalmente, es importante recordar que los niños necesitan padres emocionalmente estables, requieren un entorno seguro, esto implica una buena salud emocional de sus progenitores. Él/Ella podrá dejar de ser tu pareja, pero nunca dejarás de ser el padre/la madre de tus hijos.