La transición energética en colombia

La inminente transición energética en Colombia representa grandes retos, pero también importantes oportunidades para avanzar en justicia ambiental y social.

La transición energética en colombia
La inminente transición energética en Colombia representa grandes retos, pero también importantes oportunidades para avanzar en justicia ambiental y social en regiones como San Luis y el Oriente Antioqueño. Si bien es imperativo descarbonizar la economía, esta transición debe beneficiar a las comunidades, proteger la naturaleza y respetar los derechos humanos.

En primer lugar, es clave evitar los impactos negativos de grandes proyectos hidroeléctricos convencionales. Estos alteran los ecosistemas y ciclos hidrológicos, inundan tierras productivas, desplazan comunidades y atentan contra el buen vivir. En su lugar, deben priorizarse alternativas renovables de bajo impacto como la solar, eólica y geotérmica. La gran riqueza hídrica de la región se puede aprovechar a pequeña escala, con proyectos comunitarios que no afecten la dinámica de los ríos.

En segundo lugar, se debe proteger la economía campesina y la soberanía alimentaria, limitando la conversión de tierras fértiles para uso energético. Las comunidades rurales deben ser fortalecidas con oportunidades económicas inclusivas que reemplacen actividades extractivas en declive. Su participación activa es derecho fundamental y condición para una transición justa.

Tercero, el ordenamiento territorial sostenible y preventivo es esencial. Se deben conservar las rondas hídricas y ecosistemas estratégicos, al tiempo que regula la localización de proyectos para evitar impactos indeseables. Esto requiere planificación participativa e interinstitucional.
John Alexander Echeverry
Artículo escrito por:
Sección: Generalidades