¿POR QUÉ BUSCAN ENTRE LOS MUERTOS AL QUE ESTÁ VIVO?
Con esta pregunta que titula el artículo, los ángeles de Dios cuestionan la presencia de las mujeres en la madrugada del primer día de la semana (el domingo)
Con esta pregunta que titula el artículo, los ángeles de Dios cuestionan la presencia de las mujeres en la madrugada del primer día de la semana (el domingo) en el sepulcro tras haber vivido todos los fatídicos momentos de la Pasión y muerte del Señor; así lo narra el evangelista Lucas en el capítulo 24 de su evangelio:
El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. "»Y ellas recordaron sus palabras. Regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás.
La noticia de la resurrección de Jesús cambió radicalmente la historia de la humanidad, pero una cosa definitivamente es cierta, ni los suyos fueron capaces de creer semejante realidad; porque estaban sumergidos en lo que aparentemente fue el fracaso de la cruz y en la pena que ello les significó al perder sus esperanzas en el Señor. Parecía que todas sus palabras no tenían sentido, parecía que los milagros y prodigios realizados no habían sido suficientes para llenar el corazón de los suyos, y por eso visitar la tumba es más importante que aguardar con esperanza un día mejor.
Cuantas veces Jesús se los anunció, pero ellos aturdidos por las cosas de momento no fueron capaces de entender, lo vieron transfigurado y ni así entendieron el mensaje de gloria que Él les estaba dando, por eso el viernes de dolor les acabo la alegría, tanto así que olvidaron el domingo el gran día de la esperanza y de la vida.
En la vida actual usted y yo podemos caer en la tristeza y melancolía de la vida que se hunde en el fracaso, lo mismo que las mujeres y los discípulos del evangelio, porque nos puede más el apaciguarnos y quedarnos sentados lamentándonos de la vida, que el correr con esperanza y levantarnos del letargo de la pena, para construir un día mejor cada vez.
Jesús resucitado es hoy la noticia que debe hacernos olvidar el dolor de años pasados y las realidades difíciles que podamos tener el corazón y en el alma. La victoria de Jesús sobre la muerte nos ha abierto la esperanza en medio de este mundo para saber que no todo está perdido en la vida y que desde que nuestra vida esté en las manos de Dios todo puede ser mejor.
Hoy la resurrección de Jesús debe ser la noticia que cambie el drama de ese hogar, de ese matrimonio, de esa familia que se desmorona en violencias, indiferencias, y malas palabras; y que sienten el peso del dolor que consume y lacera sus vidas.
Hoy como las mujeres del evangelio permitamos que esta noticia de Jesús vivo y victorioso nos devuelva el impulso para luchar por esta patria que se desmorona en corrupción, intereses particulares, derramamiento de sangre inocente, injusticia social y pecados de omisión de los poderosos, para que desde las obras pequeñas o grandes que podamos hacer en lo cotidiano de la vida, cambiemos poco a poco este valle de lágrimas.
Corramos como las mujeres del evangelio a proclamar la buena noticia: ¡la tumba donde estaba Jesús, ahora está vacía!, lo que indica que en esta vida debemos ser portadores de buenas nuevas; ya basta de comunicar dolores y generar lástima, ya basta de estar por todas partes contando el dolor de la vida y amargando la vida de los demás comunicando catástrofes y dolores, parecemos a veces más amigos de la tiniebla y la oscuridad que de la luz, la esperanza y la alegría. Si la tumba está vacía entonces tiene todo el sentido luchar cada día, la muerte no tiene la última palabra, es Dios, sólo Él tiene la última sentencia sobre nuestra vida, y es un padre muy bueno que quiere siempre lo mejor para nosotros sus hijos.
Hoy el resucitado quiere encender de nuevo los corazones vacilantes que andan por la vida vagando sin sentido, para enseñarles que no hay causa perdida.
No sigamos en la vida buscando en la oscuridad y el cansancio al que es luz y acierto en nuestras vidas, no permitamos que el desaliento de los problemas acabe con la alegría de la vida y el optimismo que nos abre camino para seguir trabajando por alcanzar las metas que poseemos.
Que estas pascuas nos regalen entonces la oportunidad de volver a la vida si es que la estanos perdiendo en el vacío del dolor, permitamos que Jesús resucitado nos llene el alma para poder sentir que todo siempre puede ser mejor ¡Felices pascuas!