LA SANCOCHERA INOLVIDABLE
Ochenta años y mucha vida por delante. Natividad Giraldo Mayo es la famosa mujer de los sancochos y las frijoladas, y no es que cocine para diez, ni para veinte ni para treinta, hace hasta para mil personas sus olladas de sancocho y todos le quedan iguales de deliciosos y especiales
Ochenta años y mucha vida por delante. Natividad Giraldo Mayo es la famosa mujer de los sancochos y las frijoladas, y no es que cocine para diez, ni para veinte ni para treinta, hace hasta para mil personas sus olladas de sancocho y todos le quedan iguales de deliciosos y especiales, y dice que el secreto está en poner el agua con la carne en el fogón, mientras “arregla el revuelto”. Dice que “personas pinchadas y personas del común” han disfrutado su plato. En las fiestas tradicionales del campesino y de la madera, así como en los eventos que hacía familias en su tierra, “Tivita” como cariñosamente es conocida, es la invitada especial, la primera quizá, porque ella es como la garantía de aquel adagio que dice: “barriga llena, corazón contento”, para que la gente pueda disfrutar de la fiesta.
“No mantengo ni tengo pereza, y soy la que dirige el sancocho y dirige la repartición” cuenta “Tivita”, porque nadie se le puede quedar sin almorzar. Afirma además, que la juventud de ahora no sirve pa` nada, ni agua de panela saben hacer las pobres muchachas y son disque con ganas de novio.“Tivita” saboreó el sabor amargo de la guerra, nunca entendió ni supo por qué mataron a su esposo Gustavo, un tocayo suyo se lo llevó el 10 de julio de 1988, y cuenta que su viudez no fue fácil, “recogía leña para vender, lavaba ropa en casas ajenas, cogía café en las cafeteras, cargaba bultos de cemento y vendía empanadas; levante mi grillamenta a punta de empanadas, a cien y a doscientos pesos las vendía”. Casi todos sus hijos hicieron su bachiller y son hijos trabajadores y echados para adelante.
No dejó de recordar en la entrevista, a su hijo mayor quien a los tres años de asesinado su esposo, se fue de la casa en búsqueda de trabajo y nunca volvió, le han dicho que corrió con suerte igual del progenitor, pero lo espera porque nunca vio ni su cuerpo ni muestras de vida o de muerte.
